América Latina lleva 4 años creciendo por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y aunque desde 2017 registra una recuperación de la actividad económica, esta es inferior a la de otros ciclos económicos.

El cálculo de la organización es que para este año, América Latina y el Caribe reporten un crecimiento promedio cercano a 2% y ya para 2019 el PIB de la región presentaría una expansión de 2,6%.

Fuente: Ocde

Sin embargo, para Colombia la noticia es más positiva. Desde 2011 el país reporta un crecimiento económico superior al promedio regional, incluso con la desaceleración que le trajo la caída de los precios internacionales del petróleo, demostrando como una de sus principales características la resiliencia. Así, la Ocde espera que el país crezca más o menos 2,7% este año y 3,7% el próximo año.

Pero Sebastián Nieto, jefe adjunto de la Unidad de América Latina y el Caribe y el Centro de Desarrollo de la Ocde advirtió que, con las necesidades que tiene el país, su crecimiento “es bajo”.

Colombia, igual que la región, tiene varios retos por afrontar este y los próximos años. Uno de ellos es la balanza de pagos que de acuerdo con Nieto debe mantenerse monitoreada pese a que la Inversión Extranjera Directa cubre la mayoría de los déficits fiscales de los países latinoamericanos, quienes a su vez se han dedicado los últimos a cerrar dicha brecha.

Nieto agregó que será importante en especial prestar atención a las políticas fiscales de cada país pues si bien la deuda pública de los mismos se mide como proporción del PIB, un indicador importante para comprobar la capacidad de pago del país, la deuda también debe medirse con respecto a los impuestos que cada uno es capaz de recaudar.

El experto destacó que en el caso de Colombia, la deuda pública ya llega a cerca del 50% del PIB nacional pero al compararla con los impuestos, llega a cerca del 200% lo que la hace superior al promedio de la Ocde y por lo que requiere atención especial, así como un Estado que sea capaz de aumentar su recaudo no solo con mayores impuestos sino con un mayor control a la evasión y la eficiencia de los recursos. Todo esto para lograr un incremento en su capacidad de cumplir tanto con la deuda como con sus obligaciones con los habitantes del país.

Otro de los riesgos será incrementar la productividad y la competitividad de cada país en la región. Mientras durante las últimas décadas el promedio de los países de la Ocde han incrementado su productividad total de factores, en América Latina dicho indicador no ha hecho más que descender.

Por esta razón, Nieto destacó que será importante en especial mejorar la gestión del capital humano con mejor educación, a la vez que se estimula la innovación y se genera una regulación que permita el incremento de la productividad.

En ese sentido Ángel Melguizo, jefe de la Unidad de América Latina y el Caribe y el  Centro de Desarrollo de la Ocde, señaló que mientras la Ocde ha mantenido su promedio de productividad en el 80%, América Latina la disminuye a la vez que hace grandes esfuerzos por reducir la pobreza. Todo esto lleva a la denominada “trampa del ingreso medio”.

La trampa significa que aunque cada vez hay menos pobres en un buen número de países de la región, el ingreso per cápita no incrementa lo necesario para suplir las necesidades de la creciente clase media. Por esta razón, no solo se necesita educación sino un Estado con mayores competencias, infraestructura e institucionalidad.

De acuerdo con el más reciente estudio de la Ocde sobre América Latina, la situación ha llevado a que cada vez los habitantes de la región confíen menos en sus instituciones y prefiera contratar servicios privados como la educación y la vigilancia.

Según el documento, “las mayores expectativas de una clase media consolidada más numerosa, unidas al sentimiento de inestabilidad de la amplia clase vulnerable, aparecen como factores centrales que explican la creciente insatisfacción observada en América Latina y el Caribe en los últimos años”.

En ese sentido, Melguizo señaló que cada país debe trabajar en recuperar la confianza de sus habitantes en las instituciones y para esto será clave la transformación digital, que permita además una interacción mayor entre la ciudadanía y las instituciones.

Los riesgos regionales

De acuerdo con la Ocde, América Latina enfrenta 3 riesgos principales en los próximos años.

El primero de ellos, igual que el resto del mundo, es el cambio en las condiciones comerciales globales. si bien la región debe continuar la apertura hacia el mercado global y reducir las barreras no arancelarias, el comercio mundial se ha debilitado con los recientes anuncios de las potencias mundiales, lo que ha llevado a una reducción de las importaciones especialmente provenientes de América Latina. Nieto advirtió que un mayor “proteccionismo tiene impacto sobre la productividad, el crecimiento y bienestar de los países.

Según un estudio de la misma Ocde, si para 2060 las condiciones de comercio exterior vuelven a ser iguales a la década de los 90, la actividad disminuiría en un 5%.

El segundo riesgo está en el mercado financiero. Las expectativas de incrementos en las tasas de interés de los países de la Ocde tienen efectos negativos sobre la rentabilidad de los mercados emergentes, mientras que los eventos políticos en la región aumentan la volatilidad y el riesgo soberano. Sin embargo, Nieto destacó que Colombia mantiene relativamente estable su rentabilidad bursátil pese a la devaluación de su moneda.

El tercer riesgo es el precio de las materias primas, pues mientras para algunos países su incremento es una buena noticia ya que aumenta sus exportaciones, para aquellos que son importadores netos representa una mala noticia.

https://www.dinero.com/internacional/articulo/ocde-advierte-debilidad-por-la-deuda-en-america-latina/260349